Por el bien de todos esperamos que no sea así, aunque el transcurso del verano está dejando imágenes y estadísticas preocupantes. Es lo que tiene el verano. El buen tiempo, las vacaciones escolares y laborales, y la legítima necesidad de diversión han hecho que la memoria sea tan selectiva y fugaz como inconsciente. Así es. Hemos olvidado lo que hemos pasado y ,más aún, lo que nos queda por delante.

Afortunadamente también existe lo contrario. Desde CORSUA sabemos que existen muchas personas que han intentado pasarlo bien y descansar durante el verano sin ponerse en peligro ellos y a los que le rodean. Evitando las aglomeraciones, muchos clientes nos han contactado para convertir cualquier espacio al aire libre disponible en sus casas en zonas de esparcimiento y diversión. Bajo esta premisa son muchos los césped y tarimas de exterior que hemos instalado durante esta época estival, rematando de esta manera una pequeña piscina o ducha exterior, una barbacoa o un bonito conjunto de hamacas y mesas de jardín. ¿Miedo a un nuevo confinamiento? Quizás sea la motivación de algunos aunque no creemos que sea el sentimiento común. 

 

 

Al igual que ocurrió tras los atentados del 11S en Nueva York, que cambió para siempre la forma de viajar, es probable que esta situación vaya a dejarnos algunos cambios. Hasta que no llegue la ansiada vacuna y se demuestre su efectividad, las reuniones sociales se van a limitar a grupos más pequeños y controlados. Proliferarán las reuniones con grupos de amigos y/o familiares en villas con piscina propia, casas rurales, restaurantes con amplias terrazas y se acondicionarán muchas más azoteas, jardines y terrazas propias. Va a ser complicado que a los canarios nos quiten el disfrutar del aire libre y de nuestro magnífico clima pero no cabe duda que, durante algún tiempo, la forma en que veníamos haciéndolo cambiará.

 

 

Todos tendremos que adaptarnos para poder sobrevivir y por supuesto, apoyarnos como la sociedad que somos. Sigamos consumiendo en nuestros restaurantes, comprando en el pequeño comercio, consumiendo productos que crean valor para nuestras islas y nuestra gente. Nuestra disposición como islas nos da una importante ventaja frente a otros destinos, ya que todo es mucho más controlable y analizable. No seamos nosotros mismos los que nos metamos un tiro en el pie.

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